Zapatero 2.0 (y II)
By Redacció Barcelona on Monday, April 28 2008, 21:52 - Permalink
Después de ganar inesperadamente las elecciones internas a la Secretaría General del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en el año 2000, José Luis Rodríguez Zapatero tomó las riendas de un partido en plena regresión. Entonces, nadie esperaba nada de él. Y aún menos en el exterior. Era una figura política por construir.
8 años más tarde, Zapatero, no sólo ha confirmado su autoridad en el seno del partido, sino que ha ganado dos veces consecutivas las elecciones españolas. En la actualidad, es la gran referencia, no sólo del socialismo español, sino también del europeo. Solamente tenemos que echar una breve ojeada a la situación del partido socialista en países como Francia, con el PSF en plena fase depresiva postsegolène; Italia, donde el Yes we can de Veltroni se ha convertido en un Berlusconi cans again; Alemania, donde el Linkspartei araña décima a décima puntos de intención de voto al SPD; o el Reino Unido, donde Gordon Brown no consigue renovar el social liberalismo de Blair.
Ante la evidente pérdida de su influencia, el socialismo democrático europeo necesita renovar urgentemente su discurso si quiere seguir siendo un partido de masas. ¿Pero hacia qué dirección? ¿Hacia el social liberalismo eficiente en plena decadencia de la Tercera Vía británcia o hacia la acentuación de una socialdemocracia que dé una respuesta social y igualitarista al capitalismo global? Muchos partidos socialistas europeos ven en el éxito de Zapatero un camino a seguir. No obstante, las recetas de modernización de la sociedad y el fomento de las libertades de las personas (igualdad de género, matrimonio homosexual) del gobierno socialista español no pueden considerarse como un modelo completamente aplicable en sociedades como Francia o Alemania mucho más preocupadas por el funcionamiento del estado del bienestar que no la española.
Traducción de Núria Baró
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Para que el socialismo europeo vuelva a transformar nuestra sociedad es menester que regrese a su valor principal: la ideologia del cambio. El socialismo democrático nació de la constatación de que el mundo cambia desde la noche de los tiempos y nadie podrá evitar que siga cambiando. Nació de la aceptación de que no existe un modelo ideal de sociedad fijado en el pasado o anunciado para el futuro. En este orden del cambio el socialismo democrático viene para acelerar la adaptación de las sociedades al cambio y para ayudar a los más débiles a no vivir el cambio como algo que los aplaste.
Zapatero ha sabido leer -como socialista de los de siempre- a la perfección los cambios que se anunciaban en la sociedad española y los ha acompañado con reformas que mantegan el equilibrio en ESpaña-o lo recuperen allí donde lo había perdido-. El socialismo europeo debe volver a erigirse como la ideología del cambio y el equilibrio. No como la ideología de los eslóganes o de las teorías inmarcesibles. Lo que hicieron los socialistas británicos estuvo bien durante una época, pero quizás ahora deban volver a leer lo que sucede en el mundo para volver a impulsar el cambio. Los socialistas franceses viven de la idealización del pasado: se han vuelto conservadores, es decir, lo contrario de socialistas. Los italianos deben sencillamente ponerse a hacer lo que los españoles durante los 40 años de franquismo: a elaborar un proyecto de país para refundarlo de arriba a abajao e impregnar durante años a la sociedad italiana desde la oposición, para que cuando lleguen al poder puedan mantenerse en el 15 años, que es lo que hace falta para que un partido socialista transforme un país. Lo mismo pasa con los portugueses, que deben plantearse seriamente cuál es el proyecto de país que quieren para sí mismos.
En negrita,
"No obstante, las recetas de modernización de la sociedad y el fomento de las libertades de las personas (igualdad de género, matrimonio homosexual) del gobierno socialista español no pueden considerarse como un modelo completamente aplicable en sociedades como Francia o Alemania mucho más preocupadas por el funcionamiento del estado del bienestar que no la española."